BOSQUES Y AGRICULTURA ESENCIALES PARA ELIMINAR POBREZA EN HONDURAS

    José Rolando Sarmiento
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    Nos es doloroso reconocer la desidia e irresponsabilidad de tantos gobiernos después de la modernizante administración del doctor Juan Manuel Gálvez, quien además del Banco Central de Honduras y el Banco Nacional de Fomento, el primero dedicado a preservar y manejar la moneda nacional, la política bancaria del país y las relaciones internacionales de Honduras con los organismos de financiamiento, el otro a promover las inversiones en los campos industriales y agropecuarios, construyendo los visionarios proyectos de represas y sistemas de irrigación de El Taladro y El Coyolar, para las tierras del Valle de Comayagua, que con la modernización y diversificación agrícola de la Década de los 90s, nos vino a demostrar que pueden haber siembras y cosechas exitosas todo el año, con productos de exportación hacia los mercados de la Costa Este de Estados Unidos de América.

    Ante los efectos de nuestra realidad ambiental llevada a nivel de crisis por el tan mencionado cambio climático, que derrite los témpanos de los Polos Norte y Sur, que amenaza con subidas de las aguas del mar sobre las costas del mundo, en las poblaciones ribereñas de los continentes, produciendo olas de calor atosigantes, escases de lluvias, pérdida de cosechas y ganado, incendios forestales terribles que destruyen las reservas de bosques y la vegetación de acompañamiento, para luego provocar fenómenos meteorológicos como los huracanes y las tormentas tropicales, con elevadas precipitaciones de aguas lluvias, desbordamientos de ríos, inundaciones, destrucción de obras viales, viviendas y graves daños a los sistemas de agua potable, y demás servicios públicos, con costos millonarios elevados para repararlos.

    Masificar los reservorios de cosecha y acumulación de aguas de lluvias en todo el país, pero muy especialmente en las poblaciones del Corredor Seco, identificación de cuencas de agua propicias para la construcción de pequeñas, medianas y grandes represas, con propósitos múltiples, es decir agua potable, generación hidroeléctrica y sistemas de riego para cultivos agrícolas y actividades agropecuarias, solo así se resolverá de una vez por todas la problemática de la producción agrícola y la seguridad alimentaria del pueblo hondureño, propiciando el éxito de nuestro campesinos, pequeños y medianos agricultores, pero también de la ganadería, las granjas avícolas, porcinas y de peces, para que exista abundancia de comida, que los hombres del campo progresen económicamente, solo así saldremos de la pobreza sempiterna en nuestro querido país.

    Igual que elevar la lucha para la eliminación de la corrupción y la impunidad como doctrina nacional en los Planes de Gobierno, de igual manera la elaboración de proyectos pequeños, medianos y grandes para que nuestros agricultores y ganaderos, cuenten con eficientes sistemas de riego, para asegurarnos dos o más cosechas anuales, para la seguridad alimentaria del pueblo hondureño, además de recuperarnos como ”el granero de Centroamérica”, con el consiguiente ingreso de dólares para compensar el costo de las importaciones esenciales para la marcha de nuestro país, reforzando el valor del Lempira frente al Dólar, para evitar la dañina devaluación y el alza en el costo de la vida que hoy nos agobia lamentablemente.

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