Jardín Botánico Lancetilla: un paraíso del atlántico hondureño

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Por: Ramón Wilberto Nuila Coto, Msc.
Email: ramonnuila@yahoo.es

La venta de frutas exóticas y la abundancia de grandes árboles llaman la atención del viajero, pero si nos animamos a ingresar a esta área natural legalmente protegida, descubrimos que este jardín botánico es mucho más que árboles, flores, frutas, aves y hermosos paisajes naturales. Cuando uno tiene la oportunidad de viajar por la carretera principal del litoral atlántico de Honduras, frente a la ciudad de Tela, puede leer el rótulo que señala la entrada principal al Jardín Botánico Lancetilla.

En 1926 el Jardín Botánico y Centro de Investigación Lancetilla fue fundado con el nombre de Estación Lancetilla, bajo la dirección del horticultor tropical Dr. Wilson Popenoe. El lugar de su emplazamiento fue escogido después de considerar extensivamente la diversidad de suelos, clima y otros factores positivos que presentan diferentes áreas en el norte de Honduras. El sitio seleccionado está situado en la boca de un pequeño valle conocido como Lancetilla, llamado así por la pequeña pero muy espinosa palma (Astrocaryum standleyanum) nativa del área. El origen del Jardín Lancetilla data cuando la United Fruit Company fundó el Departamento de Investigaciones Científicas en Tela, con el propósito de estudiar las enfermedades del banano y analizar diversos productos tropicales de valor potencial. Luego se establecieron plantaciones maderables, frutales, ornamentales, medicinales y venenosas que tuvieron estrecha relación con los objetivos de expansión agrocomercial de esta transnacional bananera.

Entre las primeras plantaciones, sobresalen la Tectona grandis (teca) y la Elaes guianensis (palma africana). Otro de los objetivos de esta reserva natural, desde sus inicios, fue asegurar el abastecimiento de agua a los campamentos de la empresa bananera en Tela. Durante aproximadamente 40 años “la compañía” manejó Lancetilla como un centro de investigación de plantas tropicales y ensayos de colecciones de las mismas. Con esos fines se desarrolló el Arboretum como una colección grande de diversas plantas frutales exóticas del mundo; la Reserva Biótica como un bosque latifoliado protegida en estado virgen y las plantaciones experimentales como ensayos investigativos de especies maderables frutales y otras con potenciales comerciales. Durante este tiempo, Lancetilla acumuló unas mil variedades de plantas de importancia económica y genética.

En 1965, la United Fruit buscó instituciones científicas para que administraran el jardín botánico, por las dificultades económicas para sostener un mantenimiento adecuado, sufriendo un deterioro hasta 1974. En junio de ese año, se entregó oficialmente este jardín botánico al gobierno de Honduras por medio de la Secretaría de Recursos Naturales. Bajo esta dependencia los problemas de mantenimiento incrementaron, razón por la cual en abril de 1978, se trasladó a la Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (Cohdefor) quien a su vez la encargó a la Escuela Nacional de Ciencias Forestales (Esnacifor). Mediante el Decreto 48-90 del 13 de julio de 1990 se crea el Jardín Botánico y Centro de Investigación Lancetilla y pasa a formar parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Honduras (Sinaph), que lidera el Instituto de Conservación Forestal (ICF).

El Jardín Botánico y Centro de Investigación Lancetilla, está conformado por tres áreas principales: la Reserva Biótica, el Arboretum y las Plantaciones Forestales Experimentales. La Reserva Biótica cuenta con 1,281 hectáreas y tiene dos tipos de bosque latifoliado. Cerca de un 85% es bosque primario y 15% bosque secundario. Este último tiene más de 70 años de edad, donde se observan restos de asentamientos humanos viejos y especies como Ochroma pyramidal (palo balsa), Cecropia peltata (guarumo), Orbignya cohune (corozo), entre otros. Con el paso del tiempo se van incorporando nuevas especies como las heliófitas durables, entre ellas Cedrella odorata (cedro), Calophyllum brasiliense (Santa María), y Hyeronima alchorneoides (Rosita).

La reserva alberga más de 2,000 especies de plantas, dentro de las que se encuentran aproximadamente 350 especies maderables. Se caracteriza por su gran cantidad de árboles grandes, cubiertos por bromelias, orquídeas, aráceas, helechos y musgos, tanto en el bosque primario como en el secundario.
Esta área está legalmente protegida, pero ello no impide que algunas necesidades de los pobladores de las comunidades aledañas sean satisfechas para solventar algunos problemas domésticos. De este modo, se extraen productos como leña y postes de las especies Orbignya cohune (manaca de corozo) y Calyptroghyne ghiesbreghtiana (manaca de capuca), estas dos últimas utilizadas para techos de casa. Hay también problemas por cacería ilegal. El Decreto 48-90 le asigna a la reserva biológica 200 metros de zona de amortiguamiento, medidos en línea recta en la hoja cartográfica. Esta zona representa aproximadamente 300 hectáreas.

El resto del área están bastante deforestadas comparado con el Jardín. Está registrada con carácter de propiedad privada, pertenece a diferentes dueños y ahí se ubican ocho comunidades en toda la periferia del Jardín, concentradas mayormente en los límites de la reserva. Estas comunidades son: Miramar, San Isidro, San Francisco, San Antonio, Las Quebradas, El Dorado, Cabeza de Indio y Lancetilla.

El Arboretum, con una extensión de 78 hectáreas, constituye el centro de atracción por excelencia para visitantes, ecoturistas y estudiantes, tanto nacionales como extranjeros. Es un área manejada desde 1926, con la finalidad de estudiar especies maderables, frutales y ornamentales. Se considera que tiene la colección más grande de especies nativas y exóticas en Centroamérica, compuesta por más de 764 variedades de plantas, 105 familias, 392 géneros y 636 especies.

Esta reserva alberga más de 2,000 especies de plantas, que incluyen cerca de 350 especies maderables.
Todas constituyen un grupo de árboles, arbustos y hierbas identificadas con placas de metal que indican el nombre de la familia a que pertenecen, el nombre científico y el año de introducción. Para facilitar su identificación, se clasificaron para el uso público con el color verde para maderables, amarillo las ornamentales, rojo marrón las frutales y negro las venenosas.

Vale la pena mencionar que dentro de este apartado, se encuentra una colección de orquídeas con cerca de 93 especies, y también un herbario que ha sido bautizado con el nombre de Eusebio Castro. Contiene una colección de muestras botánicas que están representadas por 141 familias con 2 mil muestras. Las colecciones representan, en su mayoría, la flora nativa de la reserva y de la zona cercana de Lancetilla. El herbario está afiliado a la Red Mundial de Herbarios.

Las plantaciones forestales experimentales cubren una extensión de 322 hectáreas y están consideradas como uno de los bancos genéticos de especies de caoba (Swietenia macrophylla) y teca (Tectonia grandis) más viejos de América Latina. Se establecieron las primeras entre 1926 y 1959 y se ha continuado hasta la fecha. Están representadas por 36 especies nativas y 67 exóticas, maderables y frutales de cuatro continentes. Según registros originales, entre las nativas y exóticas predomina en densidad por hectárea la Swietenia macrophylla (caoba) con 147.42 hectáreas (61% de las 243 hectáreas de cobertura boscosa madura; el área total es de 322 ha.).

Desde su establecimiento a la fecha, estas plantaciones experimentales han sufrido cambios debido a fenómenos naturales, especialmente por huracanes e inundaciones que han desviado el río que atraviesa el valle y muy poco por acción humana. Su manejo se ha limitado al mantenimiento (limpias) hasta 1965, año en que la Tela Railroad Company la dejó con mantenimiento mínimo hasta 1974 cuando traspasó en su totalidad esta responsabilidad al gobierno de Honduras. Con el paso del tiempo, estas plantaciones crecieron simultáneamente con la vegetación natural, permitiendo que se observen en la actualidad como un bosque natural, integrándose especies como: Cordia megalantha (sombra de ternero), Bursera simaruba (indio desnudo), Cecropia peltata (guarumo), Inga vera (guama blanca), Ochroma piramydal (palo balsa), Schizolobium parahybun (zorra) entre otras. La plantación original de caoba (35,972 árboles) fue una de las plantaciones más importantes en el mundo. En la actualidad se calculan unos 4,800 árboles en pie dentro de las plantaciones de Lancetilla, lo cual indica que se han perdido más de 31,000 árboles correspondientes.

La mayoría desapareció por efectos causados por fenómenos naturales (huracanes, inundaciones, etc.) y por acción del ser humano (invasiones campesinas, daño por animales domésticos y ganado, extracción y tala ilegal, entre otros).
Esta área protegida, también impulsa planes a favor del desarrollo humano de las comunidades ubicadas en la zona de amortiguamiento, lo mismo que proyectos para la protección ambiental y mejor manejo de las microcuencas hidrográficas ubicadas en esta región.

En el Centro de Visitantes de Lancetilla hay un mensaje que dice: Las caras del Jardín Botánico. Como un cinturón de seguridad, la zona de amortiguamiento protege Lancetilla de las presiones y el desarrollo afuera de los límites del Jardín. Dentro de esta zona hay 7 comunidades con relaciones especiales con el Jardín. Los residentes de Lancetilla, San Francisco, San Antonio, Las Quebradas, San Isidro, Miramar y El Dorado proveen de mano de obra y servicios turísticos. Más importante, sirven como centinelas. Al mismo tiempo, reciben capacitación, asistencia técnica y material genético para sus cultivos. El Jardín y estas comunidades, muestran cómo pueden trabajar por el beneficio de ambos.

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