La agricultura moderna está transformando gran parte de las áreas agrícolas de América Latina. Sus pilares, basados en la producción de más en menor tierra, la disminución de la huella ambiental de la agricultura y las cosechas de alimentos abundantes, sanos y seguros con la ayuda de la ciencia y la tecnología, han generado beneficios a lo largo de la región.

La protección de los cultivos, por ejemplo, ha permitido que a las ciudades lleguen alimentos seguros sin ataques de plagas y enfermedades. Si los consumidores preguntan cuáles son los controles y las regulaciones del sector agroquímico, le podemos informar categóricamente que es uno de los sectores más regulados del mundo y que pueden reconocer y confiar en la labor de las autoridades regulatorias que permanentemente evalúan los procesos de registro o permiso de venta de cada producto. No son pocos los controles y los estudios que las autoridades de cada país exigen como respaldo a cada plaguicida antes de que este llegue al mercado.

La agenda regulatoria de los productos fitosanitarios tiene su base sólida en la ciencia, y avanza a la par de las discusiones, reflexiones y hallazgos científicos de última generación. Es una labor ardua e intensa que permite el acceso a nuevas tecnologías que cumplen con los exigentes imperativos de seguridad para la salud y la sostenibilidad. Destacamos en 2016 el diálogo transparente y constante que tuvimos con las autoridades; se trata de procesos de comprensión mutua que se traducen en el ingreso de nuevos productos desarrollados con tecnologías de punta para cumplir con las demandas que los agricultores necesitan para controlar las plagas y asegurar producciones seguras y de alta calidad.

Un desafío para las autoridades que hoy exige una mayor atención es el comercio ilegal de plaguicidas. El contrabando, la falsificación y la adulteración de plaguicidas son un problema en aumento con consecuencias negativas para la salud humana, el medio ambiente, los cultivos y la economía. La seguridad de los alimentos es una de las mayores preocupaciones de los consumidores hoy en día, y les podemos dar la confianza que hoy son múltiples los esfuerzos que tenemos para promover una mejor implementación de las buenas prácticas agrícolas en los cultivos de todas las escalas. Los agricultores hoy son más conscientes de la importancia de la inocuidad de sus cosechas como nunca antes en la historia.

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