Las actividades agropecuarias, por su propia naturaleza, modifican los ecosistemas naturales para ser convertidos en agroecosistemas, cuya productividad se orienta al suministro de uno o varios bienes o servicios de importancia económica. Estas alteraciones producen cambios notables en la diversidad biológica, el microclima y en las condiciones físicas, químicas y biológicas del suelo. Uno de los problemas más agudos que confronta Honduras es la creciente tasa de deterioro de los recursos naturales. Nuestros cafetales no son la excepción a la regla y el establecimiento y desarrollo de un cafetal produce en el sitio cambios drásticos en las condiciones naturales.

En nuestro país, los cafetales se siembran de tres maneras: a) como sucesión de uno o varios ciclos de granos básicos  b) después de un descombro premeditado para tal fin y c) como cultivo alternativo en zonas de amortiguamiento, bajo los árboles de sombra (especies coníferas o latifoliadas) que quedan después de un raleo permisible. Afortunadamente más del 95% del área cultivada de café en Honduras está bajo sombra, aún cuando se establezca bajo las condiciones a y b, ya que, simultáneamente o un poco después el caficultor siembra los árboles de sombra sobre todo de leguminosas del género Inga sp.

La agroforestería término acuñado por Budowsky en Costa Rica en la década del 70 implica un enfoque multidisciplinario entre la agronomía, la forestería y la ganadería. Además, busca la sostenibilidad de los cafetales, imitando la naturaleza, al convertir los monocultivos de cafeto en múltiples cultivos, los que se conocen como sistemas agrosilviculturales permanentes. Los otros cultivos o especies introducidas en el cafetal son árboles de sombra maderables, leñosos o frutales. Se ha demostrado que los árboles de sombra podrían incrementar la sostenibilidad del sistema al mejorar el reciclaje de nutrimentos, al aumentar el contenido de materia orgánica tanto dentro como sobre el suelo, al disminuir la erosión hídrica y escorrentía con la presencia del mulch, al producir tazas transpiratorias estables con la regulación de la temperatura del aire, la humedad relativa, y otros efectos benéficos que se presentan a continuación:

Las principales interacciones son:

Existe un mejor aprovechamiento de la luz solar  y del espacio vertical. Mayor estabilidad en la producción del cafeto, lo que evita un agotamiento prematuro del cultivo y el desarrollo de disturbios fisiológicos como el die-back o muerte regresiva a causa de períodos de sobreproducción.

Se reduce la incidencia de las malas hierbas debido a la menor cantidad de luz que ingresa al suelo a el desarrollo de mulch producto de la caída natural de hojas y de la poda. Suares de Castro, en un experimento de sol y sombra en un cafetal de tres años, reporta una reducción del 30% en los costos de control de malezas a favor de la sombra.

Cambios en el microclima del cultivo. La sombra regula la temperatura del aire, provocando durante la noche temperaturas superiores a las de las zonas sin sombra; sucediendo lo contrario durante el día. Se estima que en la planta de café por cada grado centígrado sobre 24, se puede esperar una disminución del 10% en la producción de materia seca, de la que depende en gran parte el rendimiento.

Bajo sombra se produce un desarrollo más lento de los frutos y en consecuencia una maduración más tardía pero pareja; además el tamaño de los frutos es mayor y de mejor calidad.  Se reduce la erosión de los suelos, la escorrentía y se aumenta la infiltración del agua.      Se requiere menor cantidad de fertilizantes, menos deshijes, menos podas de los cafetos, menos resiembras y menor control de algunas plagas y enfermedades. El reciclaje de nutrientes permite ponerlos a disposición del cultivo tanto en profundidades fuera de su alcance como a nivel superficial para evitar su lixiviación.

La sombra influye en el peso y en el tamaño del grano. Wintgens (1992), menciona que el peso de 100 granos obtenidos bajo sombra es un 7.5% superior a igual número producido a pleno sol; de igual manera, el tamaño del grano también es mayor en la primera condición, en donde, además se produce un café de mayor acidez, cuerpo y buena infusión que el obtenido bajo el sol. Se mejora la disponibilidad de agua en el suelo.

Características de un árbol para sombra

Fournier (1979), señala que las especies de sombra deben tener las siguientes cualidades:

Ser de crecimiento rápido.

Buen fuste.
Que mantenga el follaje durante la estación seca.

Que no tenga un follaje excesivamente denso durante la estación lluviosa.
Que no tenga efecto alelopático sobre las plantas de café.
Es conveniente que tenga capacidad de fijar nitrógeno atmosférico.
Que no compita mucho con las plantas de café.
Que no sea atacada por las mismas plagas y enfermedades que afectan al café.
Que su mantillo no altere marcadamente la reacción del suelo.
Que sea fácil de podar.
Que no tenga una copa muy ancha.
Que se adapte a las características físicas, químicas y biológicas de los suelos cafetaleros.
Que produzca madera que tenga un buen mercado.

Tipos y especies de sombra

Sombra temporal

La definición de las especies como temporales o permanentes depende de la región cafetalera, la posición geográfica, el régimen pluviométrico y los aspectos socieconómicos del productor. La especie más utilizada como sombra temporal son las Musáceas; en las zonas altas y frías se siembran antes que el café o al mismo tiempo, en vista de que las guamas ( Inga spp ) que se emplean como sombra permanente en todo el país, crecen muy lentamente en estas condiciones.

No obstante, en muchos sitios, las Musáceas se utilizan como sombra permanente pues son fuente de alimento y su venta genera ingresos económicos muy importantes para el pequeño caficultor.

Se emplean otras especies como sombra temporal, como el gandul, la crotalaria y la higuerilla que, en los primeros años de establecimiento del café, protegen  las plantas del viento excesivo y de los rayos solares que afectan su crecimiento, aunque compiten mucho en la demanda de nutrientes, sobre todo la higuerilla. Son muy variadas las especies de Musáceas, (bananos manzano, habanero, dátil); también se utiliza mucho el plátano, sus precios de venta son altos en todo el país. Las distancias de siembra más comunes son de 4×4 ó 5×5 metros, aunque también se toma como referencia la distancia de siembra del café, por ejemplo, se siembra cada cinco plantas de café y  cada dos surcos o hileras en el centro de la misma o entrecalle.

Sombra permanente

Se considera como sombra permanente aquellas especies de árboles que conviven con los cafetos por mucho tiempo y, dependiendo de esta duración, se emplean diversas especies para estos propósitos, lo cual está en relación a los sistemas de cultivo que se utilicen. Alpizar Oses (1988) en Costa Rica , encontró por lo menos 32 especies arborescentes combinadas con los cafetos

En Honduras sin embargo la especie mas común en los cafetales es la Inga sp. (guama), cuya siembra tiene como propósito principal protección e incorporar materia orgánica al suelo. En el resto de Centroamérica, se emplea con mayor frecuencia diversas especies de guama o guaba (Inga spp); en Honduras se conocen de 22 a 24 especies, de las cuales 4 ó 5 se utilizan en el cultivo del café (Inga vera, I. punctata, I. edulis, I. paterna, I. cuaternata). En la actualidad, se  realizan estudios para determinar las preferencias climáticas de las diferentes especies, hacer un inventario de ellas, medir el aporte de nutrientes por especie, analizar la reducción en el control de malezas e identificar las plagas y las enfermedades que las afectan . Los nombres comunes de las especies más utilizadas son: guama o guaba blanca, guama negra, guajiniquil, paterna, guama cuadrada.

La siembra de las guamas se realiza en bolsas de polietileno  cuando hay disponibilidad de semilla, generalmente de julio a septiembre, dependiendo de la zona; se colocan 2 semillas por bolsa y se selecciona la plántula de más vigor, posteriormente, se le proporcionan los cuidados necesarios incluyendo controles de maleza y fertilización; a los 3 ó 4 meses se siembran las plantas en el campo. Es conveniente sembrar primero la sombra (un año antes) y luego el café, dado el lento crecimiento de los árboles de sombra en zonas altas. La siembra se efectúa en las hileras de café para que, al crecer, no sean obstáculo para las labores de manejo del cafetal; los arreglos espaciales recomendados son al cuadro y al tresbolillo, con un distanciamiento de 8×8 a 10×10 metros, dependiendo de la altura sobre el nivel del mar (a mayor altura mayor distancia).

Tipos y especies de sombra

Sombra temporal

La definición de las especies como temporales o permanentes depende de la región cafetalera, la posición geográfica, el régimen pluviométrico y los aspectos socieconómicos del productor. La especie más utilizada como sombra temporal son las Musáceas; en las zonas altas y frías se siembran antes que el café o al mismo tiempo, en vista de que las guamas ( Inga spp ) que se emplean como sombra permanente en todo el país, crecen muy lentamente en estas condiciones.

No obstante, en muchos sitios, las Musáceas se utilizan como sombra permanente pues son fuente de alimento y su venta genera ingresos económicos muy importantes para el pequeño caficultor.

Se emplean otras especies como sombra temporal, como el gandul, la crotalaria y la higuerilla que, en los primeros años de establecimiento del café, protegen  las plantas del viento excesivo y de los rayos solares que afectan su crecimiento, aunque compiten mucho en la demanda de nutrientes, sobre todo la higuerilla. Son muy variadas las especies de Musáceas, (bananos manzano, habanero, dátil); también se utiliza mucho el plátano, sus precios de venta son altos en todo el país. Las distancias de siembra más comunes son de 4×4 ó 5×5 metros, aunque también se toma como referencia la distancia de siembra del café, por ejemplo, se siembra cada cinco plantas de café y  cada dos surcos o hileras en el centro de la misma o entrecalle.

Sombra permanente

Se considera como sombra permanente aquellas especies de árboles que conviven con los cafetos por mucho tiempo y, dependiendo de esta duración, se emplean diversas especies para estos propósitos, lo cual está en relación a los sistemas de cultivo que se utilicen. Alpizar Oses (1988) en Costa Rica , encontró por lo menos 32 especies arborescentes combinadas con los cafetos

En Honduras sin embargo la especie mas común en los cafetales es la Inga sp. (guama), cuya siembra tiene como propósito principal protección e incorporar materia orgánica al suelo. En el resto de Centroamérica, se emplea con mayor frecuencia diversas especies de guama o guaba (Inga spp); en Honduras se conocen de 22 a 24 especies, de las cuales 4 ó 5 se utilizan en el cultivo del café (Inga vera, I. punctata, I. edulis, I. paterna, I. cuaternata). En la actualidad, se  realizan estudios para determinar las preferencias climáticas de las diferentes especies, hacer un inventario de ellas, medir el aporte de nutrientes por especie, analizar la reducción en el control de malezas e identificar las plagas y las enfermedades que las afectan . Los nombres comunes de las especies más utilizadas son: guama o guaba blanca, guama negra, guajiniquil, paterna, guama cuadrada.

La siembra de las guamas se realiza en bolsas de polietileno  cuando hay disponibilidad de semilla, generalmente de julio a septiembre, dependiendo de la zona; se colocan 2 semillas por bolsa y se selecciona la plántula de más vigor, posteriormente, se le proporcionan los cuidados necesarios incluyendo controles de maleza y fertilización; a los 3 ó 4 meses se siembran las plantas en el campo. Es conveniente sembrar primero la sombra (un año antes) y luego el café, dado el lento crecimiento de los árboles de sombra en zonas altas. La siembra se efectúa en las hileras de café para que, al crecer, no sean obstáculo para las labores de manejo del cafetal; los arreglos espaciales recomendados son al cuadro y al tresbolillo, con un distanciamiento de 8×8 a 10×10 metros, dependiendo de la altura sobre el nivel del mar (a mayor altura mayor distancia).

 

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