Acabar con el tradicionalismo, evitar la resistencia al cambio y basar el desarrollo de la agricultura de las Américas en la innovación, es esencial para producir alimentos más sanos e inocuos que permitan alimentar a una población mundial creciente. Así lo afirmó el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Víctor Villalobos.

La innovación agroalimentaria y tecnologías como la nanotecnología, la biotecnología industrial, la fotónica, los materiales avanzados, la micro y nano electrónica y las tecnologías de proceso avanzadas son las que tendrán mayor repercusión en el sector agrícola, dijo Villalobos. “Estas proporcionan elementos tecnológicos y generan cambios cuantitativos y cualitativos en el desarrollo de nuevos materiales, productos, procesos y servicios, siendo centrales para la innovación. Están llamadas a jugar un papel fundamental en la agricultura para hacer las labores de esta actividad más fáciles y eficientes”, mencionó el Director General del Instituto.

Por ejemplo, la nanotecnología está vinculada con la agricultura de precisión; la biotecnología es útil en la mejora genética del ganado; la fotónica (uso de la luz) se relaciona con la utilización de rayos láser para la producción y controles de calidad, entre otros usos; la micro y nanoelectrónica operan a través de sensores en maquinaria agrícola y en drones para diagnósticos de suelos, sequías y enfermedades. En cuanto a materiales avanzados, están los plásticos que resisten a las altas y bajas temperaturas que facilitan la agricultura protegida.

Villalobos indicó que, para la adopción de la innovación y las tecnologías en el agro, los retos son grandes, se debe invertir en investigación, los costos por incorporar las tecnologías de punta son altos, se requiere de especialización y formar en un nuevo perfil de los profesionales capaces de acoplarse a las exigencias de la agricultura moderna.

“Hay barreras para el desarrollo de estas tecnologías, tal vez la más importante es la aceptación. Los productores son reacios a los cambios, el sector es tradicionalista”. Además, los marcos regulatorios que permiten la adopción del conocimiento son escasos y las oportunidades comerciales reales toman tiempo, puntualizó.

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