Alimentos biofortificados para mejorar la nutrición infantil

El 29% de los niños de Honduras presentan un estado de desnutrición. Esta se manifiesta por una deficiencia en la ingesta de calorías y proteínas, mientras que la malnutrición se presenta por deficiencia, exceso o desbalance en la ingesta de uno o varios nutrientes que el cuerpo necesita, ya sea vitaminas, hierro, zinc, yodo, calorías, etc. Cuando se consume insuficiente cantidad de estos micronutrientes, pueden presentarse retrasos en el crecimiento de los niños, así como problemas en su capacidad de aprendizaje, comprometiendo su salud y productividad.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), a través de la Dirección de Ciencia y Tecnología (DICTA), en sus Programas Nacionales de Investigación de Maíz, Frijol y Camote, junto a Harvest Plus, el Centro Internacional para el Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), el Centro Internacional de la Papa (CIP), y la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano, impulsan el desarrollo de variedades de maíz, frijol biofortificados y la identificación de líneas avanzadas de camote biofortificado. Honduras cuenta con las variedades de maíz DICTA B02 y DICTA B03 que tienen más zinc que el maíz normal, con la variedad de frijol Honduras Nutritivo que contiene más hierro y zinc que el frijol normal y también se encuentran en estudio 13 líneas experimentales de camote con alto contenido de betacaroteno.

Los niños con carencia de zinc, presentan problemas de retraso del crecimiento, enfermedades diarreicas, infecciones, pérdida de apetito, cansancio y fatiga. La deficiencia de hierro puede ocasionar problemas permanentes en el desarrollo motor y mental de niños aun cuando eleven sus niveles de hierro más adelante. La biofortificación es producto del fitomejoramiento moderno (técnica convencional de cruzamiento natural de plantas) para desarrollar cultivos más nutritivos y con mejores características agronómicas como mayor rendimiento, resistencia a plagas y enfermedades, y/o tolerancia a estrés en condiciones de sequía. Todo esto se traduce en una mayor nutrición y mejor seguridad alimentaria.

 

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