FAO: El financiamiento público y privado juntas para acabar con la pobreza y el hambre

La financiación pública por sí sola no es suficiente para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), por ello las instituciones financieras internacionales y de desarrollo deben colaborar de forma más estratégica para aprovechar las inversiones privadas. Es el mensaje lanzado hoy por el Foro Global, que reúne a más de 200 inversores, líderes empresariales, representantes de organismos multilaterales de desarrollo y responsables de las políticas y funcionarios gubernamentales de África, Asia, Europa y las Américas.

El Foro cuenta con el apoyo de la Unión Europea y ha sido organizado por el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La FAO estima que se necesitan unos recursos adicionales de hasta 265 000 millones de dólares EEUU anuales para acabar con la pobreza y el hambre para 2030. Se trata de un 0,3 por ciento de la renta mundial media prevista para ese período.

“Con el plazo límite de 2030 acercándose rápidamente, las instituciones financieras internacionales y de desarrollo deben trabajar conjuntamente con el sector privado para encontrar soluciones duraderas a los principales desafíos del desarrollo, como la pobreza, el cambio climático y la migración. Eso significa crear entornos donde abunde la innovación y donde los inversores privados tengan incentivos para contribuir al crecimiento económico inclusivo y la sostenibilidad ambiental”, señaló el presidente del BERD, Suma Chakrabarti.

Los sistemas alimentarios y agrícolas se enfrentan a enormes desafíos, desde tener que producir más con menos a alimentar a una población en crecimiento, reducir la huella de carbono del sector y crear oportunidades de empleo decente, en especial para los jóvenes en los países en desarrollo.

“La FAO es el organismo custodio de 21 de los indicadores de los ODS y puede desempeñar un papel clave para ayudar al sector privado a perfilar y dar seguimiento a sus contribuciones a estos objetivos de sostenibilidad. Estamos comprometidos también a promover entornos más propicios para la inversión privada en sistemas agroalimentarios sostenibles, al tiempo que nos aseguramos que esos fondos lleguen a donde más se necesitan”, afirmó el Director General Adjunto de la FAO, Daniel Gustafson.

“Una tendencia alentadora, ya visible en el sector agrícola -añadió- es la inversión de impacto, en la cual los inversores privados están invirtiendo en iniciativas que generan ganancias, así como también impactos sociales y ambientales”.

Según una encuesta realizada por Global Impact Investment Network, los principales inversores de impacto del mundo gestionan colectivamente más de 228 000 millones de dólares EEUU en activos de impacto. Se trata de una cifra que supera a la de fondos públicos disponibles en 2017 a través de la ayuda oficial al desarrollo.

Transformación digital

El Foro abogó igualmente por más inversiones en innovación. Las tecnologías digitales están transformando todos los sectores de la economía mundial, incluida la agricultura.

Las nuevas tecnologías mejoran la productividad agrícola, reduciendo las emisiones de carbono y con un mejor uso de los recursos naturales del planeta. También permiten que la información sea más accesible para los pequeños productores de todo el mundo.

Si bien el sector privado está impulsando en gran medida el desarrollo de estas tecnologías, el sector público puede ayudar a facilitar su adopción y seguir de cerca las que generan resultados positivos, sobre todo para los pequeños campesinos y las pequeñas y medianas empresas. Eso significa comprender las diferentes tecnologías y los obstáculos que dificultan su aceptación, en especial por parte de los pequeños productores, e identificar las políticas, regulaciones, marcos de incentivos y desarrollo de capacidades que sean necesarios.

Otros debates en el Foro se centraron en las opiniones del sector privado sobre la inversión en mercados emergentes y la gestión de riesgos en la financiación de cadenas de valor, así como sobre la importancia de hacer que los sistemas agroalimentarios sean más ecológicos e inclusivos, en particular para las mujeres y los jóvenes.

No hay comentarios

Dejar una respuesta