Honduras con alto potencial en biotecnología

Honduras podría replicar el modelo de Chile como líder en biotecnología agrícola, dado su clima, su cercanía a mercados clave como Estados Unidos y México, su suelo fértil y la capacidad técnica de alto renombre de El Zamorano. El país cultivó más de 50mil Ha de maíz biotecnológico y tiene acceso a tecnologías modernas de mejora mediada por CRISPR.
Honduras ya cuenta con cultivos de última tecnología de banano de reducción en su pardeamiento, resistencia a Sigatoka, resistencia a Fusarium raza 4, moras de alta calidad y mostaza con mejora palativa. Todo lo anterior es producto de la claridad regulatoria y la existencia de la Comisión Nacional de Biotecnología y Bioseguridad Agrícola (CNBBA), que apoyó al país desde inicios de 2000, y SENASA oficializó en 2017 el Acuerdo 177-2017.
El país podría convertirse en un actor mundial si logra consolidar marcos regulatorios para proteger las variedades modernas. Para ello, requeriría algunos ajustes posibles. Por ejemplo, leyes complementarias para la implementación de UPOV, a la cual Honduras se adhirió en 2005 mediante la Ley Nº 325-2005; el reconocimiento de datos de países con clima similar, como Colombia, como garantía de seguridad y efectividad, para el registro de materiales para uso local; digitalizar sistemas iniciando con la implementación del ePhyto. Con estos tres elementos podría potenciarse y convertirse en un motor de desarrollo basado en nuevas tecnologías.
¿De qué se tratan las nuevas tecnologías?
Logran lo mismo que el mejoramiento clásico, pero en menor tiempo, con altísima precisión y sobre variedades ya adaptadas. Para quienes desean navegar por la ciencia detrás de estos logros, el término CRISPR-Cas9 es clave. La tecnología CRISPR, es reconocida mundialmente por su capacidad para optimizar la genética de los cultivos con una altísima precisión sin precedentes, sin que resulte en la introducción de nueva información. Esta herramienta ya se usa en la salud humana para curar enfermedades de origen genético que hasta hace unos años eran incurables. 
En el sector agrícola, la tecnología CRISPR está dando lugar a grandes avances para optimizar cultivos de gran importancia en el trópico, como hortalizas, banano, frutas, caña de azúcar, arroz y frijoles, con resistencia a hongos, virus y bacterias, así como en la calidad, el rendimiento y en la arquitectura de las plantas. El producto final son cultivos más adaptados al cambio climático, con mejoras en su rendimiento, calidad, aroma, sabor, tolerancia al estrés y muchos otros rasgos de altísima relevancia para tener alimentos disponibles, más sanos para el consumo nacional y exportables.
Retos a nivel internacional
Según expertos del sector, tres áreas representan el mayor potencial de impacto en los retos internacionales de gases de efecto invernadero, reducción de la dependencia de fertilizantes y biocombustibles, para lo cual existen ejemplos que se presentan a continuación.
Reducción del metano en la ganadería Alejandro Hernández,PhD, investigador en tecnologías CRISPR del TEC y director de Biotecnología de CropLife Latin América, explica que CRISPR puede disminuir considerablemente la cantidad de metano emitido por el ganado. El metano es un gas de efecto invernadero 28 veces más perjudicial que el dióxido de carbono, y la ganadería es responsable de aproximadamente un 30% de sus emisiones globales.
El enfoque se basa en optimizar la genética de los microorganismos del rumen, en particular de especies como Methanobrevibacter responsables de producir metano. Al optimizar la ruta metabólica, se usa la energía para otras funciones, lo que permitiría una reducción directa de metano y un menor impacto ambiental sin afectar la productividad.
Fertilizantes más eficientes y sostenibles. Otra línea de desarrollo, son optimizar bacterias fijadoras de nitrógeno como Klebsiella variicola. Gracias a CRISPR, se puede aprovechar las bacterias que producen de manera natural nitrógeno, de tal manera que se complementa con las prácticas convencionales y se disminuye la dependencia de fertilizantes sintéticos derivados de combustibles fósiles, promoviendo prácticas agrícolas mucho más sostenibles y económicamente viables.
Estas soluciones ya se encuentran disponibles en mercados como Brasil y Estados Unidos y comienzan a despertar el interés del sector agrícola regional.
Avances en la producción de etanol. Asimismo, las levaduras modificadas mediante CRISPR están demostrando mejorar el rendimiento en la producción de etanol de segunda generación, elaborado a partir de celulosa y otros residuos agrícolas. En Brasil, estas levaduras ya forman parte del sector industrial, y modelos similares se utilizan en Estados Unidos en la elaboración de cervezas con perfiles sensoriales innovadores.
Aplicaciones en alimentos y bebidas. En la industria alimentaria, la edición genética ofrece oportunidades para mejorar sabores y cualidades nutricionales. Un ejemplo destacado es el desarrollo de una cerveza con mejores características organolépticas a partir de levaduras editadas genéticamente, una innovación que ya se comercializa en EE. UU. y que evidencia el potencial del sector.
Regulaciones y adopción tecnológica. La adopción de estas nuevas biotecnologías avanza junto con la actualización normativa, lo cual ya ocurrió en la mayoría de los países de Latinoamérica, incluida Honduras. Fuera de LATAM, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó en 2021 un informe que destacaba la mayor precisión, eficiencia y predictibilidad de los microorganismos editados mediante CRISPR respecto a métodos tradicionales como el mejoramiento genético o la mutagénesis. En Estados Unidos también se han actualizado regulaciones para facilitar el uso de microorganismos editados en la industria, lo que allana el camino para una integración más amplia de estas tecnologías.
Honduras listo para la adopción de CRISPR
En respuesta a estas tendencias globales, Honduras mejoró su normativa desde 2019 y cuenta con acceso a estas herramientas gracias al apoyo científico-técnico del Comité Nacional de Biotecnología y Bioseguridad (CNBB), coordinado por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) y el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (SENASA).
El país podría posicionarse a la vanguardia regional, impulsando el uso responsable de tecnologías que podrían transformar la productividad y sostenibilidad del sector agroindustrial.


