Elder Melgar: historia de café

- Elder Melgar, se entrelaza con la historia del café hondureño: esfuerzo, tradición y esperanza, apoyado por el Programa Agroemprede, ejecutado por FUNDER y SENPREDE.

En las montañas del occidente hondureño, donde el aroma del café perfuma el amanecer, la familia de Elder Mauricio Melgar Lara, mantiene vivo un legado que comenzó hace décadas bajo el ejemplo de su padre, José Porfirio Melgar. Desde la comunidad de Capucas, en el departamento de Copán, esta familia ha convertido la caficultura en una pasión, una tradición y una forma de vida.
“Es un legado de mi papá”, comenta Elder con orgullo. “Él inició con el café y nosotros seguimos su ejemplo. Hoy somos siete hermanos y seguimos trabajando juntos para mantener viva la finca que nos vio crecer”.
La finca familiar cuenta con 22 manzanas dedicadas a la producción de café, ubicadas a una altitud de 1,380 metros sobre el nivel del mar, condiciones ideales para obtener granos de alta calidad. Entre las variedades que cultivan destacan Parainema, Catimor, Lempira, IHCAFE 90 y Colombiano, reflejo del esfuerzo por mantener la diversidad y mejorar la calidad del producto año con año.
Aunque la caficultura es el corazón de su trabajo, la familia también ha apostado por la diversificación, con un pequeño hato de ganado y negocios complementarios: una tienda de abarrotería y una tienda de insumos agrícolas, que ayudan a sostener la economía familiar durante las temporadas bajas del café.
La finca ha sido en crecimiento, generando una producción promedio de 200 quítales café al año, aunque las cifras varían debido al proceso de renovación de cafetales, una inversión que busca garantizar la sostenibilidad y productividad del cultivo en el largo plazo.
El impulso del financiamiento rural
Hace 4 años, la familia conoció a la Fundación para el Desarrollo Empresarial Rural FUNDER, una organización que promueve el desarrollo rural y facilita el acceso al crédito para pequeños productores, a través de Programa como el Agroemprende que se ejecuta en alianza con Servicio Nacional de Emprendimiento y de Pequeños Negocios (SENPRENDE).
El contacto se dio gracias a la relación que el padre de Don Elder que había mantenido con otras organizaciones agrícolas. Desde entonces, el acompañamiento financiero ha sido clave para su crecimiento.
“Con Agroemprede hemos logrado renovar la finca y comprar fertilizantes y fumigar cuando se necesita”, explica. “Los plazos son accesibles, de hasta 14 meses, y eso nos da la oportunidad de trabajar sin tanta presión. Los intereses también son justos, y eso es una gran ayuda para uno como productor”.
Para Don Elder, Agroemprede no solo significa dinero: representa una oportunidad para seguir adelante, invertir en la tierra y mantener viva la herencia familiar. “El financiamiento impulsa el trabajo, le da a uno la fuerza para seguir, contratar personal y comprar insumos. Sin ese apoyo, sería muy difícil mantener el ritmo de producción”, comenta.
Una visión que mira hacia el futuro
Con cuatro años de experiencia directa gestionando la finca, Don Elder tiene claro su objetivo: seguir creciendo y mejorar el proceso de beneficiado del café, incorporando maquinaria que permita procesar mejor el grano. Actualmente, comercializa su producción a través de CAPUCA, una reconocida cooperativa de San Pedro Copán que exporta café a varios países del mundo.
Casado y padre de dos hijos, Don Elder considera que el café no solo es su sustento, sino también su pasión. “La agricultura es lo más bonito. Uno siente satisfacción de ver el fruto del trabajo en la finca. Tiene sus dificultades, pero con esfuerzo y honestidad se sale adelante”, expresa.
Su mensaje para otros productores es claro y lleno de esperanza:
“Hay que seguir luchando y cuidar la finca. Hay años buenos y otros regulares, pero el café es parte de lo que somos como país. Ser honesto y cumplir con los compromisos financieros abre las puertas para seguir creciendo”. Don Elder, con la mirada puesta en los surcos verdes que representan su pasado, su presente y su futuro.


