Plan Nescafé aporta soluciones rurales

Iniciativas como Plan Nescafé de Nestlé, en articulación con Swisscontact y aliados del sector, están impulsando una nueva forma de entender el café en Honduras: una visióndonde jóvenes y familias combinan experiencia con nuevas herramientas para tomar decisiones más informadas y fortalecer el sector.
En las zonas cafetaleras de Honduras, el café nunca ha sido solo un cultivo. Es trabajo compartido, decisiones familiares y aprendizajes transmitidos de generación en generación. Pero hoy, algo está cambiando. No tanto en la forma de sembrar o cosechar, sino en cómo se empieza a pensar el café. Las conversaciones en las fincas ya no se limitan a cuánto se produjo o a quién se vendió. Ahora incluyen temas como rentabilidad, condiciones del mercado y estrategias para mejorar ingresos. Ese cambio, silencioso, pero profundo, marca una nueva etapa para el sector.
Durante años, la experiencia bastaba para sostener la producción. Saber cuándo sembrar, cómo manejar la finca o enfrentar una mala temporada era suficiente. Hoy, la presión del mercado, el aumento de los costos y la incertidumbre climática obligan a mirar el café desde otra perspectiva.
En ese contexto, el programa Plan Nescafé de Nestlé, enasocio con Swisscontact, y en coordinación con aliados como Fundación CoHonducafé y la Universidad Zamorano, — está contribuyendo a que más familias cafetaleras fortalezcan no solo su producción, sino su capacidad de tomar decisiones informadas dentro del negocio.
No se trata de reemplazar conocimientos, sino de complementarlos. Datos sobre costos, ingresos, negociación y mercado comienzan a formar parte de decisiones que antes se tomaban principalmente desde la experiencia. Este proceso se refleja especialmente en los jóvenes. Más de 50 jóvenes de distintas regiones cafetaleras del país iniciaron un proceso de aprendizaje abordando temas como finanzas para emprendimientos, uso de datos y estrategias de comercialización.
El impacto trasciende a quienes participan directamente. El conocimiento regresa a la finca, se comparte en familia y empieza a transformar la manera en que se toman decisiones cotidianas.
En palabras de una joven participante: “Nos llevamos algo más que conocimientos. Nos llevamos ideas que nacen en nuestras familias y ese deseo de generar un impacto positivo en nuestras comunidades. Hoy sentimos que tenemos una base para empezar a lograrlo.” Estos aprendizajes también amplían la visión de los jóvenes sobre el café, identificando oportunidades más allá de la producción: valor agregado, diferenciación y uso de herramientas digitales para acceder a nuevos mercados. 
Honduras sigue siendo un país altamente dependiente del café, pero enfrenta retos importantes relacionados con el mercado, el clima y la permanencia de nuevas generaciones en la actividad.
Frente a ese escenario, el desafío ya no es solo producir mejor, sino decidir mejor. Y es precisamente en esa capacidad, de combinar experiencia con nuevas herramientas, donde hoy se juega el futuro del café en Honduras.


