Dos hermanas impulsan ganadería sostenible

Génesis y María José Rodríguez dejaron sus empleos en la ciudad para dedicarse al rancho familiar en Atlántida, donde combinan la producción ganadera con prácticas sostenibles que favorecen la biodiversidad.
Atlántida, Honduras. A las cinco de la mañana, cuando apenas comienza a amanecer en Flores de Leán, municipio de Esparta, Atlántida, Génesis y María José Rodríguez ya están trabajando. Entre el ordeño, el cuidado de los terneros y el manejo del ganado, estas dos hermanas han transformado el rancho familiar en un ejemplo de cómo la producción ganadera puede contribuir a la conservación de los recursos naturales.
Hace cuatro años, ambas tomaron una decisión que cambió sus vidas: dejaron sus empleos en San Pedro Sula para regresar al campo. Génesis, graduada en Diseño Gráfico, y María José, licenciada en Enfermería, asumieron el reto de dedicarse a la ganadería junto a su madre, con el propósito de hacer crecer el Rancho Rodríguez y dar continuidad al sueño de su familia.
El cambio no fue sencillo. Adaptarse a las exigencias del campo significó aprender nuevas tareas, enfrentar las dificultades del clima y comprender que el manejo adecuado de los recursos naturales también es fundamental para mantener la productividad de una finca.
Hoy, su experiencia forma parte de los resultados del proyecto Protegiendo la Biodiversidad y Recuperando Ecosistemas Degradados (RECOVER), implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF). La iniciativa promueve la producción sostenible y la conservación de la biodiversidad en el norte de Honduras.
Una cerca eléctrica que mejoró el pastoreo
En el Rancho Rodríguez, una de las herramientas que ha marcado la diferencia es una cerca eléctrica facilitada mediante el Proyecto RECOVER, a través de una carta de acuerdo con Heifer Honduras. Esta tecnología ha permitido mejorar el manejo del ganado y organizar el pastoreo para que los potreros tengan tiempo de recuperarse, favoreciendo el crecimiento del pasto y la disponibilidad de alimento, especialmente durante los períodos de escasez de lluvia.
“Por medio de RECOVER recibimos la cerca eléctrica, bajo la figura de pase en cadena. Esto nos ha ayudado en el manejo del ganado, porque el sardo negro es una raza temperamental. Pero el beneficio más grande ha sido mejorar el pastoreo, permitiendo un descanso de las áreas para su recuperación”, explica Génesis.
La iniciativa ha facilitado 25 sistemas de cercas eléctricas, que contribuyen a mejorar el manejo del pastoreo en 11,224 hectáreas de tierra, como parte de los esfuerzos para impulsar prácticas sostenibles en los paisajes productivos.
Más árboles, agua y producción
La transformación de la finca también incluye la incorporación de árboles frutales y maderables, así como la adopción de sistemas silvopastoriles que proporcionan sombra al ganado y contribuyen a proteger el suelo y las fuentes de agua.
Génesis recuerda que, antes de implementar estas prácticas, la sequía representaba una de las principales dificultades para la familia. La falta de árboles afectaba las condiciones de los potreros y la disponibilidad de agua durante los meses más secos.
“Al inicio nosotros sufrimos bastante por la sequía porque en nuestra propiedad no había árboles. Ahora, al reforestar, hemos visto que las fuentes de agua que tiene la propiedad duran más tiempo y ya no se nos secan, y crece más el pasto”, relata.
A través de RECOVER, se han sembrado más de 123,000 árboles frutales y maderables provenientes de cinco viveros municipales fortalecidos en El Porvenir, San Francisco, La Másica, Esparta y Arizona, en coordinación con la Mancomunidad de los Municipios del Centro de Atlántida (MAMUCA).
Estas acciones contribuyen a la restauración de ecosistemas degradados, la protección forestal y la conservación de la biodiversidad, con una meta de restaurar 30,000 hectáreas. Los cambios también se reflejan en los resultados productivos del Rancho Rodríguez. Según las hermanas, durante el último año la producción de leche pasó de 22 a 100 litros diarios. Asimismo, reportan mejoras en la reproducción del ganado, con un parto por vaca al año y un incremento de 22 crías anuales.
Capacitación para producir de manera sostenible
Además de recibir apoyo para mejorar el manejo de la finca, Génesis se formó como Promotora Comunitaria de la Ganadería Sostenible mediante el Proyecto RECOVER. La capacitación le permitió ampliar sus conocimientos en alimentación y salud animal, inseminación, tecnologías aplicadas a la producción y conservación de la biodiversidad.
“Estas capacitaciones nos han ayudado para aplicarlas en nuestro rancho y también para ofrecer apoyo a nuestra comunidad”, destaca.
Como parte de esta estrategia, más de 75 jóvenes, hijos e hijas de pequeños productores, han obtenido su certificación como promotores. El proyecto también impulsa 60 Escuelas de Campo para fortalecer las capacidades de alrededor de 1,500 productores en temas de salud y alimentación animal y conservación ambiental.
La experiencia de las hermanas demuestra que la ganadería sostenible no depende únicamente de aumentar la producción, sino también de mejorar la forma en que se utilizan y protegen los recursos de la finca.
Conservar la biodiversidad desde las fincas
El Proyecto RECOVER contribuye a fortalecer la gestión de 295,398 hectáreas de áreas protegidas y promueve prácticas productivas sostenibles para mejorar la conectividad entre ecosistemas que sirven de hábitat a especies como el jaguar y el tapir centroamericano.
Su área de intervención comprende el Corredor Biológico Caribe Hondureño, parte del Corredor Biológico Mesoamericano, que conecta importantes espacios naturales del norte del país, entre ellos los parques nacionales Nombre de Dios, Pico Bonito y Punta Izopo, así como los refugios de vida silvestre Texiguat y Barras de Cuero y Salado, y el Parque Nacional Blanca Jeannette Kawas.
La iniciativa es financiada por el GEF, con una contribución de 9.86 millones de dólares administrada a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y tiene como entidades implementadoras a la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA) y la FAO.
En este territorio, donde numerosas familias dependen de la agricultura y la ganadería, experiencias como la del Rancho Rodríguez muestran que conservar la naturaleza también puede fortalecer los medios de vida rurales.
Para Génesis y María José, el cambio comienza con acciones concretas: permitir que los potreros se recuperen, sembrar árboles, proteger las fuentes de agua y aplicar nuevos conocimientos en el manejo del ganado.
Así, las dos hermanas están construyendo su futuro en el campo y demostrando que producir alimentos, mejorar los ingresos familiares y proteger la biodiversidad pueden ser objetivos complementarios.


