Ciencia e innovación en la agricultura

Austeridad, conocimiento, foco, eficacia y resultados traducidos en acciones con impacto en los países. Esas deben ser las orientaciones, ofertas y entregas principales de los organismos internacionales que aspiran a mantenerse relevantes en el tiempo y a incrementar su vigencia a través de la aportación de valor a sus Estados Miembros, manifestó el Muhammad Ibrahim, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Explicó que, para concretar esos objetivos, es decir, para perdurar y crecer siendo útiles, es necesario asumir como tarea primordial la de convertirse en lugares de encuentro destinados a facilitar la coordinación y los consensos entre los Estados Miembros y colaborar activamente para –con base en la ciencia, la innovación y las buenas prácticas- ayudar a superar problemas comunes y a aprovechar oportunidades. El trabajo debe ofrecer resultados e impactos positivos.
Las áreas de la agricultura y la ganadería, que conectan asuntos vitales como la seguridad alimentaria y nutricional, el desarrollo en la ruralidad, el abastecimiento para nuevas cadenas de valor, la incorporación de nuevas tecnologías y el manejo de los recursos naturales, entre otros, enfrentan grandes desafíos producto de la coyuntura actual caracterizada por cambios y rupturas en ámbitos como el económico, el sanitario y el geopolítico.
En las próximas décadas será necesario pasar a producir para 10.000 millones de personas, y será necesario hacerlo con dietas diversificadas y nutritivas basadas en sistemas de producción resilientes a los shocks provocados por el estrés ambiental, que a la vez sean eficientes en el manejo de recursos naturales y puedan generar empleos dignos a lo largo de todas las cadenas de valor en las que estén insertos.


