Refuerzan apoyo a productores

Tegucigalpa, Honduras. Mientras el país se prepara para enfrentar una canícula que los pronósticos anticipan como más intensa y prolongada, la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), mantiene en marcha una estrategia para reducir el impacto de la sequía sobre la producción agropecuaria y proteger la seguridad alimentaria de miles de familias hondureñas. Aunque las lluvias registradas en las últimas semanas han favorecido el desarrollo de cultivos de primera, especialmente de maíz, las autoridades advierten que el panorama climático continúa siendo incierto y exige mantener medidas preventivas.
El ministro de Agricultura y Ganadería, Moisés Abraham Molina, señaló que las precipitaciones han brindado un alivio temporal en varias zonas productivas; sin embargo, recordó que el ingreso de la canícula representa uno de los principales desafíos para el ciclo agrícola.

“Hemos tenido lluvias en un período que esperábamos no tener lluvias y el maíz ha crecido en esa zona donde hemos tenido esas lluvias. Yo le pido a Dios que continúen y que podamos tener productores que saquen sus cosechas. Sin embargo, el pronóstico sigue siendo adverso; estamos entrando en canícula y esta canícula puede ser muy fuerte y demorada”, expresó.
Información para tomar decisiones
Como parte de la respuesta institucional, la SAG mantiene un monitoreo permanente de las condiciones agroclimáticas y comparte información técnica con los productores para orientar decisiones relacionadas con la siembra, el manejo de cultivos y el uso eficiente del agua.
El objetivo es que los agricultores cuenten con herramientas que les permitan anticiparse a los efectos de la variabilidad climática y reducir las pérdidas ocasionadas por la disminución de las lluvias. De forma paralela, el Gobierno anunció que continuará brindando asistencia humanitaria en las comunidades donde las condiciones climáticas afecten la producción y comprometan la seguridad alimentaria de las familias rurales.
Incentivos para fortalecer la producción
Una de las principales medidas de apoyo es el Programa de Incentivos a la Producción, mediante el cual el Gobierno destinó 1,500 millones de lempiras, para fortalecer las actividades agrícolas y ganaderas. Los recursos se orientan prioritariamente hacia las zonas con disponibilidad de agua y mejores condiciones para establecer cultivos, buscando maximizar el rendimiento de las inversiones y garantizar una mayor producción de alimentos.
El ministro Molina reconoció que la demanda de apoyo supera la disponibilidad presupuestaria; no obstante, aseguró que una cantidad significativa de productores ya recibe estos incentivos, los cuales contribuyen a mantener la actividad agrícola pese a las condiciones climáticas adversas.
Además de atender la producción nacional, la SAG trabaja para asegurar el abastecimiento de alimentos básicos. En el caso del arroz, el funcionario explicó que Honduras depende de las importaciones debido a que la producción local resulta insuficiente para cubrir el consumo nacional.
Preparación frente al cambio climático
Las autoridades consideran que la coordinación entre productores, instituciones y organismos técnicos será determinante durante las próximas semanas, cuando la canícula alcance su mayor intensidad. La combinación de monitoreo agroclimático, asistencia técnica, incentivos productivos y apoyo humanitario forma parte de la estrategia gubernamental para reducir el impacto de la sequía, proteger la producción de alimentos y fortalecer la resiliencia del sector agropecuario frente a los efectos del cambio climático.


