Crédito estratégico transforma cooperativa

- La alianza FUNDER y SENPRENDE, a través del programa Agroemprende da frutos en la producción y comercialización de café.
La Libertad, Comayagua. Hace apenas ocho años, un grupo de 60 productores decidió unir esfuerzos con un objetivo claro: transformar la producción de café en una empresa colectiva capaz de generar mejores oportunidades para las familias caficultoras. Hoy, aquella iniciativa se ha convertido en la Cooperativa Mixta La Libertad Limitada (COMIL), una organización que reúne a 182 socios continúa creciendo y se posiciona como un referente de organización, calidad e innovación en el sector cafetalero hondureño.
Desde su fundación en 2018, COMIL ha demostrado que el trabajo asociativo puede abrir las puertas a nuevos mercados, facilitar el acceso al financiamiento y mejorar la competitividad de los pequeños productores. “Comenzamos con 60 socios y hoy estamos cerca de llegar a los 200. Ese crecimiento demuestra la confianza que los productores tienen en la cooperativa y en el trabajo que realizamos”, expresa su presidente, Carlos Gonzalo Flores Figueroa, uno de los socios fundadores que ha acompañado el desarrollo de la organización desde sus primeros pasos. La cooperativa tiene su sede en el municipio de La Libertad, Comayagua, pero su impacto se extiende a productores de San Jerónimo, Lajas, Ojos de Agua, San Luis y comunidades vecinas. En total, sus asociados cultivan alrededor de 1,200 hectáreas de café, convirtiéndose en un importante motor económico para la zona.
La calidad como estrategia para competir
En un mercado internacional cada vez más exigente, COMIL decidió diferenciarse apostándole a la calidad y a la producción sostenible. Actualmente desarrolla un programa de certificación orgánica en el que participan 47 productores, de los cuales 42 ya cuentan con certificación y siete se encuentran en proceso de transición.

Esta apuesta ha permitido que compradores nacionales e internacionales comiencen a visitar la cooperativa en busca de cafés especiales. “Nosotros le apostamos a la calidad porque creemos que es la única forma de sobresalir como productores de La Libertad, como hondureños y como país productor de café”, afirma Flores. La inversión en infraestructura ha sido clave para alcanzar ese objetivo. Hoy la organización dispone de dos secadoras tipo Guardiola con capacidad para 225 quintales húmedos cada una, un moderno módulo de despulpado con separador de café verde y equipos de prelimpieza que fortalecen los procesos de beneficiado.
Superar los desafíos con organización
Como toda organización joven, COMIL enfrentó importantes retos durante sus primeros años. La falta de infraestructura para el procesamiento, las limitaciones para almacenar café, el acceso al financiamiento, la asistencia técnica y la búsqueda de mercados representaron algunos de los principales desafíos. Sin embargo, el trabajo conjunto entre la junta directiva, los productores y un equipo técnico altamente calificado permitió convertir esas dificultades en oportunidades de crecimiento. La cooperativa cuenta con profesionales especializados en biología, ingeniería ambiental, administración, catación y control de calidad, además de una catadora certificada y un Co-Grader, fortaleciendo toda la cadena de valor del café.
Para Flores Figueroa, el verdadero éxito de COMIL radica en la unidad. “El éxito de la cooperativa está en que todos trabajamos hacia un mismo objetivo. Tenemos comités de género, juventud y crédito muy activos, además de un equipo técnico comprometido que nos ayuda a seguir creciendo.”
El financiamiento, una herramienta para transformar el campo
Uno de los factores que más ha impulsado el crecimiento de COMIL ha sido el acceso a financiamiento mediante la alianza entre la Fundación para el Desarrollo Empresarial Rural (FUNDER) y el Servicio Nacional de Emprendimiento y de Pequeños Negocios (SENPRENDE), institución del gobierno de Honduras creada para impulsar la formalización, la asistencia técnica y el financiamiento de los emprendedores, las MIPYME y el Sector Social de la Economía.
Gracias a este mecanismo, los productores pueden invertir en el manejo de sus fincas, mejorar la productividad, adquirir insumos de calidad y fortalecer la capacidad de producción de la cooperativa. Además, el financiamiento permite ampliar el volumen de compra de café durante la cosecha, mejorar el funcionamiento de la maquinaria e incorporar nuevos productores a la organización. “Es una de las alianzas más importantes que tiene la cooperativa porque beneficia directamente a las familias productoras y fortalece toda nuestra operación comercial”, destaca el dirigente.
El buen manejo del crédito ha sido otro elemento diferenciador. COMIL cuenta con un reglamento interno administrado por su Comité de Crédito, que promueve el uso responsable de los recursos financieros y el cumplimiento puntual de los compromisos adquiridos. Según su presidente, la organización mantiene un nivel de recuperación cercano al 98 %, resultado de una cultura de responsabilidad que permite mantener abiertas las puertas del financiamiento. “Siempre aconsejamos a nuestros productores que el crédito debe utilizarse para producir, generar ingresos y pagarse a tiempo. Solo así podremos seguir creciendo y acceder a nuevas oportunidades.”
Un futuro construido desde el territorio
Después de una cosecha que califican como una de las más exitosas de su historia, COMIL reporta un incremento del 84 % en su nivel de comercialización, impulsado por la inversión en infraestructura y el fortalecimiento organizacional. La meta ahora es mantener ese crecimiento, consolidar la autosostenibilidad de la cooperativa y continuar generando oportunidades para las nuevas generaciones de caficultores. Con organización, visión empresarial y alianzas estratégicas, COMIL demuestra que el café hondureño no solo puede competir en los mercados internacionales, sino también convertirse en una herramienta de desarrollo para cientos de familias rurales que encuentran en la cooperación el camino para construir un mejor futuro.


