Menos impulso, más presión

Análisis Interpretativo de los hechos económicos más relevantes del segundo trimestre del año. Radar Económico Sendas 2026.
Honduras entra al segundo semestre del 2026 con una economía que sigue creciendo, pero con menos impulso y más presión. En la superficie, hay indicadores que lucen favorables: reservas elevadas, riesgo país en niveles históricamente bajos y el programa con el FMI en curso. Bajo esa superficie, las principales fuentes de crecimiento se debilitan y los costos aumentan.
Por el lado de los ingresos, el pilar que sostiene el consumo —las remesas— aún aumenta, pero cada vez menos. Al mismo tiempo, la maquila se contrae y la inversión que hubo se apoyó más en la obra pública que en el sector privado. Por el lado de los costos, el alza de los combustibles mantuvo la inflación fuera del rango de tolerancia y ya se trasladó al recibo de la luz. En la base persiste el problema estructural más costoso: un sector eléctrico que absorbe recursos públicos, encarece la producción y continúa resistiendo los intentos de reforma.
A esas presiones internas se suman riesgos que el país no controla pero que condicionarán el resto del año: la incertidumbre geopolítica, la presión migratoria y la posible intensificación de El Niño. La pregunta de fondo ya no es si existe margen, sino si hay una estrategia para convertirlo en inversión y reformas duraderas antes de que se estreche.
Contexto internacional: algunas presiones ceden mientras otras resurgen
El segundo trimestre cerró con señales de alivio internacional.El choque de petróleo que abrió el Radar anterior empezó a revertirse: tras la normalización de operaciones en el estrecho de Ormuz y el alto al fuego a mediados de junio, el WTI, que había superado los 110 dólares por barril en abril, se desplomó alrededor de 36% al cierre del trimestre. Aun así, las tensiones geopolíticas sostienen el riesgo de nuevos repuntes y condicionan las perspectivas de crecimiento económico para el segundo semestreNota al pie 1[1].
El alza del petróleo dejó su marca en los precios mundiales. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la inflación mundial aumente a 4.7% en 2026, interrumpiendo el descenso de los últimos años, aunque la caída del crudo hacia finales de junio atenuó parte de esta presión. En Honduras, el salto inflacionario fue de los más pronunciados en la región, mientras que el retroceso ha sido moderado.
En el ámbito regulatorio, Estados Unidos endureció el entorno para los migrantes. La Orden Ejecutiva 14406 ordena a las instituciones financieras a considerar el estatus migratorio y autorizaciones de trabajo como factores de riesgo financiero. En paralelo, el fallo de la Corte Suprema sobre el Estatus de Protección Temporal (TPS) cierra la vía para litigar la cancelación del TPS hondureñoNota al pie 2[2]. Ambas medidas presionan el flujo de remesas, la principal fuente de divisas del país, y el fin del TPS añade el desafío de reinsertar migrantes retornados.
La vulnerabilidad climática se mantiene y apunta a agravarse. Honduras figura en la tercera posición del ranking global de riesgo climático y, hacia finales de 2026, se prevé con un 90% de probabilidad la intensificación del fenómeno de El NiñoNota al pie 3[3]. En el Corredor Seco, El Niño tiene historial de provocar sequías prolongadas y retrasos en la temporada de lluvias, elevando el riesgo de crisis alimentaria en el occidenteNota al pie 4[4]del país y empujando al alza los precios nacionales de alimentos y la energíaNota al pie 5[5].
En conjunto, el escenario externo entra al segundo semestre con un frente que dio muestras de tregua y varios donde emerge la tensión: la incertidumbre geopolítica, la presión migratoria y los fenómenos naturales. Ninguno depende del país, y todos condicionan su futuro.
Crecimiento económico: avanza, pero pierde fuerza
La economía del país siguió creciendo en el primer trimestre de 2026, aunque a menor velocidad: 3.6% interanualNota al pie 6[6], frente al 4.3% de un año atrás. El dato permanece dentro de los rangos habituales de la economía hondureña, pero su composición merece una mirada más atenta.
Por el lado del gasto, el consumo continuó siendo fundamental, específicamente el privado, alimentado por un flujo de remesas que alcanzó en 2025 casi un tercio del PIB. La nota más alentadora vino de la formación bruta de capitalNota al pie 7[7], que contribuyó con 4.5 puntos porcentuales (pp) al crecimiento interanual del PIB en el primer trimestre de 2026, sostenida por una mayor inversión pública más la acumulación de inventarios (BCH, 2026a). En contraste, el consumo público cayó restando 1.8 pp con el presupuesto aprobado apenas en abril y el balance externo empujó a la baja por importaciones que crecieron en volumen más que las exportaciones restando 3.5 pp en una dinámica que marca diferencias con el arranque del año anterior. Contribución al crecimiento del PIB real, primer trimestre2025 y 2026 (puntos porcentuales)
El dato trimestral del PIB llega hasta marzo; para leer el pulso más reciente conviene mirar una medida de mayor frecuencia, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE)Nota al pie 10[10], disponible hasta mayo. La lectura tiene dos caras. La variación acumulada a ese mes fue de 3.3% frente al mismo periodo de 2025, en línea con el dato del PIB trimestral. Pero la serie original puede ser volátil de un mes a otro —creció 5.7% interanual en marzo y 1.8% en mayo— así que conviene guiarse por la tendencia-cicloNota al pie 11[11], que suaviza ese ruido. Y esa medida confirma las sospechas: se desaceleró por sexto mes consecutivo, de 4.5% en diciembre de 2025 a 2.1% en mayo. Colaboración Radar Sendas 2026.


