Agricultura regenerativa: innovación y ciencia

Por Alejandro Hernández PhD, Director en Ciencia y Biotecnología, CropLife Latin America.
Un enfoque basado en evidencia para entender qué es —y qué no es— la agricultura regenerativa, y cómo la innovación agrícola puede contribuir a sistemas productivos más sostenibles, resilientes y rentables.
La agricultura regenerativa representa una oportunidad para avanzar hacia sistemas agrícolas más productivos, resilientes y sostenibles. Se trata de un enfoque agrícola basado en resultados que busca mantener o mejorar la función del suelo, la productividad, la resiliencia climática, la biodiversidad funcional y la viabilidad económica de los productores a lo largo del tiempo.
Está fundamentada en la ciencia del suelo, la agronomía y la ecología, y se evalúa mediante indicadores medibles, en lugar de la adhesión a una lista fija de prácticas. Su aplicación debe ser específica para cada contexto, adaptándose al cultivo, el suelo, el clima y el sistema de producción [1], [2].
De acuerdo con la literatura actual, la agricultura regenerativa tiene tres principios orientadores:
- Resultados, no ideología. La agricultura regenerativa se define por lo que se mide —función del suelo, dinámica del carbono, ciclo del agua, biodiversidad, productividad e ingresos del productor—, no por la adhesión a un único modelo de producción [1].
- Basada en ciencia y verificable. Las afirmaciones sobre los beneficios regenerativos deben estar respaldadas por indicadores que puedan ser monitoreados, auditados y comparados entre sistemas [3].
- Específica para cada contexto. La agricultura regenerativa no prescribe una receta universal. Las prácticas adecuadas para café en laderas, soya en el Cerrado, arroz bajo riego, horticultura intensiva o maíz de secano serán diferentes. Los resultados dependen del tipo de suelo, el clima, el diseño de las rotaciones y la economía del productor [2].
¿Cuál es la base científica de la agricultura regenerativa?
La literatura científica converge en una definición operativa según la cual la agricultura regenerativa es un enfoque de producción agrícola que utiliza la conservación del suelo como punto de partida para generar múltiples servicios ecosistémicos, al tiempo que integra resultados socioeconómicos como la seguridad alimentaria y los medios de vida de los productores [3], [4].
Al mismo tiempo, el término carece de una definición regulatoria única y universalmente aceptada, y varios autores advierten que esta ambigüedad puede reducir el concepto a una estrategia de marketing, en lugar de consolidarse como un sistema de prácticas medible [5].
La agricultura regenerativa implica trabajar en estos frentes:
Salud del suelo como fundamento. Construir o mantener la materia orgánica del suelo, la actividad biológica, la estructura, la infiltración y la capacidad de retención de agua [5].
Biodiversidad funcional. Apoyar las redes tróficas del suelo, los polinizadores y los enemigos naturales de las plagas mediante rotaciones diversificadas, cultivos de cobertura y manejo de hábitats [6].
Adaptación y mitigación climática. Aumentar la resiliencia frente a la sequía, el calor y el exceso de lluvia, y contribuir al secuestro de carbono cuando las condiciones biofísicas lo permitan [1], [5].
Viabilidad económica para los productores. Sin rentabilidad, las prácticas regenerativas no serán adoptadas a escala [7], [8].
Los indicadores medibles como imperativo
Es clave sustentar científicamente los beneficios que se le atribuyen a la agricultura regenerativa, razón por la cual es necesario implementar evaluaciones con indicadores que puedan compararse y auditarse a lo largo del tiempo, como:
- Materia orgánica del suelo y reservas de carbono orgánico del suelo.
- Dinámica del agua: tasa de infiltración, capacidad de retención de agua, reducción de escorrentía.
- Control de la erosión: tasas de erosión eólica e hídrica.
- Biodiversidad funcional: actividad microbiana del suelo, densidad de polinizadores, poblaciones de enemigos naturales.
- Eficiencia en el uso de nutrientes.
- Productividad: rendimiento, calidad y estabilidad del rendimiento bajo estrés climático.
- Resultados económicos: rentabilidad del productor, ingresos ajustados por riesgo, costo de insumos por unidad producida.
- Intensidad de uso de insumos: volumen de productos para la protección de cultivos por unidad producida, tratado como una métrica de manejo responsable, no como un objetivo en sí mismo.
- Resiliencia: estabilidad del rendimiento frente a eventos de sequía, calor o exceso de lluvia.
¿Qué no es la agricultura regenerativa?
- ❌ No es sinónimo de agricultura orgánica. Los sistemas orgánicos tienen requisitos específicos de certificación y pueden enfrentar brechas de rendimiento o desafíos en el manejo de plagas; la agricultura regenerativa no exige certificación orgánica [9].
- ❌ No es libre de plaguicidas por definición. La exclusión de herramientas para la protección de cultivos no es un criterio definitorio. Lo relevante es el uso responsable, integrado y basado en la necesidad, dentro de marcos fundamentados en ciencia [6], [9].
- ❌ No garantiza mayores rendimientos en todos los contextos. Los resultados en productividad dependen del contexto, la condición inicial del suelo y la intensidad del manejo [2], [9].
- ❌ No es una prescripción única para todos los casos. Las prácticas deben adaptarse al cultivo, el suelo, el clima y las condiciones económicas [2], [10].
- ❌ No sustituye la regulación basada en ciencia. La agricultura regenerativa complementa, pero no reemplaza, la supervisión regulatoria de los insumos agrícolas [3], [5].
La innovación y las herramientas modernas en la agricultura regenerativa
La agricultura regenerativa es compatible con —y con frecuencia se beneficia de— las herramientas agrícolas modernas, siempre que estas se utilicen bajo marcos de manejo responsable basados en ciencia [11]. Los productos para la protección de cultivos, cuando se usan responsablemente bajo principios de Manejo Integrado de Plagas, pueden formar parte del conjunto de herramientas que los agricultores utilizan para lograr resultados regenerativos medibles [6]. Esto incluye:
- Manejo Integrado de Plagas. El MIP es un marco fundamental, basado en ciencia, para el manejo de plagas, enfermedades y malezas [12, p. 409], [13, p. 1988]. La agricultura regenerativa se apoya en el MIP al incorporar resultados explícitos en salud del suelo, biodiversidad funcional, eficiencia en el uso de insumos y resiliencia del sistema [14, p. 5]. El MIP no es un modelo obsoleto que deba reemplazarse; es una línea base que los sistemas regenerativos amplían [15, p. 324].
- Soluciones biológicas y biorracionales. Estas pueden complementar o reducir la dependencia de las químicas convencionales y se alinean bien con los principios regenerativos [16, p. 17].
- Agricultura de precisión y agricultura digital. La aplicación dirigida, las herramientas de apoyo a la toma de decisiones y el análisis de datos pueden aumentar la eficiencia en el uso de insumos y reducir la huella ambiental [17, p. 3].
- Manejo responsable y buenas prácticas de gestión. La manipulación responsable, el momento adecuado de aplicación, el manejo de la deriva y la gestión de la resistencia son esenciales para el uso seguro y eficaz de cualquier insumo agrícola [18, p. 1206].
Contribución de la industria de la ciencia de los cultivos
Las compañías miembro contribuyen a la agricultura regenerativa mediante la innovación en protección de cultivos, soluciones biológicas, herramientas digitales, tecnologías de precisión y programas de manejo responsable. Estas contribuciones pueden ayudar a los agricultores a producir más y con mayor eficiencia, reducir pérdidas por plagas, enfermedades y malezas, optimizar el uso de los recursos y fortalecer su capacidad de adaptación frente a condiciones climáticas cada vez más desafiantes.
Los siguientes ejemplos ilustran cómo esta contribución se operacionaliza en la práctica. Son ejemplos ilustrativos, no exhaustivos, y no se presentan como prueba científica de resultados regenerativos.


