Diálogo con productores de cebolla

La cebolla es uno de los productos de mayor consumo en la dieta de los hondureños y, al mismo tiempo, uno de los cultivos que enfrenta mayores desafíos para mantener un equilibrio entre la oferta nacional y las importaciones. Cada año, la producción local abastece el mercado durante varios meses; sin embargo, cuando la cosecha disminuye, el país depende de las importaciones para satisfacer la demanda.
Precisamente para evitar el desabastecimiento y proteger a los productores nacionales, representantes del sector productor, importador, comercializador y autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) sostuvieron un diálogo orientado a construir acuerdos que permitan garantizar el suministro del producto sin afectar la rentabilidad de quienes lo cultivan.
Un mercado que necesita equilibrio
Según el viceministro de Agricultura, Ricardo Peña, la producción nacional cubrió la demanda durante el primer semestre del año, comercializándose prácticamente hasta junio. A partir de esa fecha, explicó, resulta necesario complementar el abastecimiento con cebolla importada para cubrir el consumo nacional, que ronda los cinco millones de libras mensuales. El desafío consiste en encontrar un punto de equilibrio que permita mantener abastecidos los mercados sin provocar una sobreoferta cuando ingresa nuevamente la cosecha nacional.
“Lo que buscamos es que nuestros productores coloquen nuevamente su producción a un buen precio, que los comercializadores abastezcan el mercado y que el consumidor final tenga acceso a un producto de calidad”, afirmó Peña.
El problema de la sobreoferta
Uno de los factores que más preocupa al sector es la caída de los precios durante la época de cosecha.
Cuando coinciden en el mercado los remanentes de cebolla importada con el ingreso de la producción nacional, la oferta supera la demanda y los precios disminuyen considerablemente. Esta situación reduce la rentabilidad de los productores y puede afectar la sostenibilidad del cultivo en las principales zonas productoras del país.
Por ello, la SAG busca establecer mecanismos de coordinación entre todos los actores de la cadena para planificar los volúmenes de importación de acuerdo con el comportamiento de la producción nacional.
La cadena de cebolla buscará consensos
Como parte de este proceso, el viceministro anunció la convocatoria de todos los integrantes de la cadena de cebolla para definir, mediante consenso, las necesidades reales de importación durante los próximos meses.
La intención es que las decisiones se tomen con base en información técnica y en las proyecciones de cosecha, evitando distorsiones en el mercado y brindando mayor certidumbre tanto a productores como a importadores y comercializadores.
Peña reiteró que el Gobierno actúa como facilitador del diálogo y descartó que la SAG haya suspendido los procesos de importación.
Explicó que los permisos fitosanitarios continúan otorgándose conforme a la legislación vigente y que todas las operaciones deben cumplir los requisitos establecidos para garantizar la inocuidad y calidad del producto que ingresa al país.
Mejor información para tomar decisiones
Con el propósito de fortalecer la planificación agrícola, la Secretaría de Agricultura y Ganadería iniciará en agosto un proceso de georreferenciación de productores de cebolla en Güinope, Ocotepeque y Comayagua, tres de las principales zonas de producción del país.
La información permitirá estimar con mayor precisión las áreas sembradas y proyectar los volúmenes de producción esperados para finales de este año y el próximo ciclo agrícola.
Estas herramientas facilitarán la toma de decisiones sobre las importaciones, reducirán el riesgo de sobreoferta y contribuirán a una mejor organización de la cadena productiva.
Un esfuerzo para beneficiar a todos
El reto de la cadena de cebolla no consiste únicamente en producir más, sino en producir y comercializar de manera ordenada. Mantener un equilibrio entre la producción nacional y las importaciones permitirá que los agricultores reciban precios justos, que los comercializadores cuenten con un suministro constante y que las familias hondureñas tengan acceso al producto durante todo el año.
El diálogo impulsado por la SAG representa un paso hacia una planificación más eficiente del sector, basada en el consenso, la información técnica y la coordinación entre todos los actores de la cadena, con el propósito de fortalecer la producción nacional sin comprometer el abastecimiento del mercado.


